La Terapia de Esquemas

TERAPIA BASADA EN LOS ESQUEMAS

La terapia basada en los esquemas es una terapia innovadora e integrativa desarrollada por Jeffrey E. Young. Este enfoque expande las estrategias cognitivo conductuales y agrega elementos de las teorías del Apego, de la Gestalt, del Psicoanálisis, de las Relaciones Objetales y del Constructivismo logrando así un modelo de tratamiento muy rico e integrativo. La terapia de los esquemas se desarrolló especialmente para tratar pacientes con trastornos crónicos y difíciles de modificar.

¿Qué es un Esquema Temprano Desadaptativo?

– Es un patrón

– Es un compilado de memorias, emociones, cogniciones y sensaciones corporales

– Se refiere a nosotros mismos y a nuestra relación con los demás

– Se desarrolla durante la infancia y adolescencia

– Es disfuncional

En resumen, un ETD es un patrón emocional y cognitivo que comienza a desarrollarse en nuestra infancia temprana y que se repite a lo largo de toda nuestra vida.

Así, las conductas maladaptativas son respuestas a estos esquemas y no parte de ellos.

¿Cuáles son las características de estos ETD´S?

Estos esquempsicologia menteas son destructivos y son causados por experiencias nocivas repetidas regularmente durante la infancia y adolescencia. El efecto acumulativo de estas experiencias son la causante de la estructuración y consolidación de los esquemas.

Los ETDS “luchan” por sobrevivir. Son lo que el individuo conoce y con lo que se siente más cómodo. Por eso son tan difíciles de modificar.

Juegan un papel fundamental en la forma de pensar, sentir, actuar y relacionarse con los demás. Paradójicamente hacen que el individuo recree siendo adulto las situaciones más traumáticas de la niñez. La naturaleza disfuncional del esquema, se puede ver cuando el individuo continúa de adulto pensando, sintiendo, actuando y relacionándose con los demás como lo hacía de niño, aunque ya no sea necesario.

La severidad del esquema se puede relacionar con la cantidad de situaciones de la vida cotidiana que lo activan.

¿Cuáles son los orígenes de los ETDS?

Los esquemas tempranos desadaptativos que se desarrollan más tempranamente y tienen mayor impacto se originan típicamente en la familia nuclear. Otras influencias se vuelven cada vez más importantes a medida que el niño va madurando, como compañeros, escuela, grupos de la comunidad y cultura circundante, y pueden llevar también al desarrollo de esquemas. Sin embargo, los esquemas que se desarrollan más posteriormente no son tan extendidos o tan poderosos.

Experiencias vitales tempranas

  1. Necesidades emocionales básicas no satisfechas

Hay necesidades universales que deben ser satisfechas para que la persona se desarrolle psicológicamente sano.

La interacción entre el temperamento del bebé y el entorno puede llevar a que estas necesidades no sean satisfechas.

Uno de los objetivos de la terapia basada en los esquemas es que la persona encuentre formas alternativas de satisfacer sus necesidades básicas no satisfechas durante la infancia.

  1. A) Apego seguro (incluye estabilidad, seguridad y aceptación)
  2. B) Autonomía, Competencia y sentido de la Identidad
  3. C) Libertad de expresión de necesidades y emociones
  4. D) Espontaneidad y Juego
  5. E) Límites realistas y Autocontrol
  1. Experiencias Tempranas Tóxicas.

Cuando los pacientes se encuentran en una situación que activa ETDS, es porque seguramente estén reviviendo experiencias tempranas traumáticas.

A medida que el niño crece, cada vez cobran más importancia los pares, maestros, escuela, etc., y estas influencias también pueden contribuir al desarrollo de ETDS. Sin embargo, los esquemas que se desarrollan más tardíamente no suelen ser tan poderoso como los que se desarrollan en la infancia más temprana.

En la práctica clínica hemos observado 4 tipos de experiencias vitales tempranas que promueven la adquisición de esquemas.

El primero, la frustración tóxica de las necesidades, se produce cuando el niño experimenta “muy poco de algo bueno” y adquiere esquemas tales como la Carencia Emocional o Abandono/Inestabilidad por deficiencias en su ambiente temprano. El ambiente del niño está perdiendo algo importante, como es la estabilidad, comprensión o amor.

El segundo tipo de experiencia vital temprana es la traumatización. Aquí, el niño es dañado, criticado, controlado o victimizado y desarrolla esquemas tales como Desconfianza/Abuso, Imperfección o Vulnerabilidad al peligro.

En el tercer tipo, el niño experimenta “demasiado de algo bueno”: los padres dan al niño demasiado de algo que, en moderación, es saludable para un niño. Con esquemas tales como Dependencia o Grandiosidad, por ejemplo, el niño es mimado o consentido.

El cuarto tipo de experiencia vital que crea esquemas es la interiorización selectiva o identificación con otros significativos. El niño se identifica de modo selectivo, e interioriza los pensamientos, las sensaciones y las experiencias de sus padres. Básicamente, el niño interioriza los esquemas de los padres. Es éste un origen común del esquema de Vulnerabilidad.

De acuerdo con el modelo de los esquemas, un individuo psicológicamente sano es el que puede conseguir satisfacer adaptativamente estas necesidades emocionales centrales.

  1. Temperamento

Los niños nacen con un temperamento determinado. Algunos niños son más tímidos, agresivos o pasivos.

Algunas de las dimensione del temperamento relativamente estables son:

Labilidad emocional – No reactividad

Distimia – Optimismo

Ansiedad – Calma

Obsesividad – Distractibilidad

Pasividad – Agresividad

Irritabilidad – Alegría

Vergüenza – Sociabilidad

Así, el temperamento interactúa con el ambiente para la conformación de los ETDS. De acuerdo al temperamento, el niño se expone a ciertas situaciones y a otras no además de que las situaciones afectan a los niños también de acuerdo con el temperamento.

Es importante aclarar que el temperamento predispone pero no determina.

¿Cuáles son los ETDS?

Los ETDS se agrupan en cinco esquemas dominantes relacionados con las cinco necesidades elementales que Young hipotetiza no fueron satisfechas en el niño.

Abandono y rechazo:

Se relaciona con la no satisfacción de las expectativas que uno tiene de la seguridad, estabilidad, cuidado, empatía, de compartir sentimientos, aceptación y respeto. Típicamente, la familia de origen es una familia imparcial, fría, rechazante, negadora, poco permisiva, aislada, explosiva, imprevisible o abusadora.

1- Abandono / Inestabilidad – Se percibe el apoyo como inestable y poco confiable. Envuelve la sensación de que las personas significativas no están capacitadas para mantener el apoyo emocional o la protección, que son emocionalmente impredecibles, no se puede confiar en ellos ( o solo esporádicamente); ya sea porque morirán inminentemente o porque le abandonarán por alguien mejor.

2- Desconfianza / Abuso – Se refiere a la expectativa que los otros son abusadores, humillan, manipulan o sacan ventaja. Usualmente envuelve la sensación de que el daño es intencional o es resultado de la negligencia extrema o injustificada. Incluye el sentimiento de que siempre se termina siendo burlado o trampeado por los demás.

3- Deprivación emocional – Se refiere a la expectativa de que el apoyo emocional normal esperado de parte de los demás, no será encontrado. Hay tres tipos diferentes de Deprivación:

a- Deprivación de cuidado: ausencia de atención, afecto, calidez o compañía.

b- Deprivación de empatía: ausencia de escucha, o de compartir los sentimientos con el otro.

c- Deprivación de protección: Ausencia de dirección, fuerza y guía por parte de los otros.

4 – Vergüenza / Defectuosidad: Se refiere al sentimiento de que se es defectuoso, malo, indeseable, inferior o invalido en aspectos importantes, o de que si se expone a los demás será rechazado. Envuelve una hipersensibilidad a la crítica, al rechazo y la culpa, una autoconciencia dura, una actitud de compararse, un sentimiento de inseguridad acerca de los otros, así como de vergüenza. Esta defectuosidad puede referirse a aspectos privados (deseos sexuales no aceptados, impulsos de ira) o públicos (apariencia física indeseable, fracaso social).

5 – Exclusión social / Alineación – Se refiere a la sensación de que se está aislado del resto del mundo, de que se es diferente a las otras personas y de que no se es parte de ningún grupo o comunidad.

Pobre autonomía y competencia:

Se refiere a expectativas que tiene la persona acerca de sí mismo o del ambiente que interfiere con la capacidad de separase, funcionar en forma independiente o actuar con éxito. Típicamente la familia de origen es una familia que desvaloriza la confianza en el niño, es sobreprotectora o fracasa en el reforzamiento del niño acerca de su competencia fuera del núcleo familiar.

6 – Dependencia / Incompetencia – Se refiere a la creencia de que se es incapaz de hacer frente a las responsabilidades diarias de una forma competente, sin la ayuda considerable de los otros.

7 – Vulnerabilidad al daño o la enfermedad – Hay un temor exagerado a que suceda una catástrofe en cualquier momento y la creencia de que uno es incapaz de prevenirlas. El miedo se centra en uno o más de los siguientes temas:

a- Catástrofes médicas (ataque al corazón)

b- Catástrofes emocionales (volverse loco)

c- Catástrofes externas (ser víctima de un crimen, desastre natural, etc.)

8 –Falta de desarrollo individual– Compromiso emocional e intimidad excesiva con uno o más de las personas significativas (generalmente padres), a expensas del desarrollo individual o social normal. Usualmente implica la creencia de que no se puede vivir o ser feliz sin el apoyo constante del otro.

Incluye sentimientos de estar contenido o fusionado con otros e identidad individual insuficiente. Frecuentemente experimentan sentimientos de vacío y de estar en dificultades, sin dirección o en los casos más extremos se cuestionan acerca de su propia existencia.

9 – Fracaso – Se refiere a la creencia de que se ha fracasado o se fracasará inevitablemente, de que se básicamente inadecuado en relación a los pares o en áreas de realización personal. Frecuentemente incluye la creencia de que se es estúpido, inepto, poco talentoso, ignorante, de menor status, menos exitoso que los otros y otras de este tipo.

Límites insuficientes

Se refiere a la deficiencia en los límites internos, en la responsabilidad hacia los otros, o en la orientación hacia metas a largo plazo. Se relaciona con la dificultad para respetar y tener en cuenta los derechos de los demás, cooperar y asumir compromisos o tener metas personales realistas.

Típicamente las familias de origen se caracterizan por ser muy permisivas, indulgentes, con poca dirección o con un sentimiento de superioridad, en vez de tener una adecuada confrontación, disciplina y límites en relación al tema de responsabilidad, cooperación o metas. En algunos casos los niños no fueron preparados suficientemente para tolerar niveles normales de frustración o no fueron adecuadamente guiados y supervisados.

10 – Autograndiosidad – Se refiere a la creencia de que se es superior en relación a los demás, esperando tener derechos o privilegios especiales, o a no tener en cuenta las reglas de reciprocidad que guían la interacción social normal. Frecuentemente incluye la idea de que se debe tener todo lo que se desea, sin reparar en la realidad, en lo que los otros consideran razonable, en el costo que supone para otros o exagerando la focalización en la superioridad. Estas conductas incluyen la aseveración sobre el propio poder, el forzar el punto de vista personal o el controlar la conducta de los otros según sus propios deseos, sin empatía o consideración acerca de los sentimientos o necesidades ajenas. Estas conductas están dirigidas a obtener o sentir un poder y control sobre los otros (a no ser dominados por los demás).

11- Insuficiente autocontrol / Autodisciplina – Se refiere a la dificultad persistente en términos de autocontrol y tolerancia a la frustración, o la dificultad para restringir la expresión excesiva de las emociones o impulsos. En su forma más suave se presenta como un énfasis exagerado en la evitación del disconfort; evitación del dolor, del conflicto, de la confrontación, de las responsabilidades – a expensas de la propia realización, compromiso o integridad personal.

Focalización en los otros

Se refiere a la excesiva focalización en las necesidades, sentimientos y respuestas de los otros, a expensas de las propias necesidades en orden a ganar el cariño y la aprobación externa, o evitar rechazos. Usualmente estas personas suprimen cualquier tipo de enojo o ira así como cualquier inclinación natural. Típicamente las familias de origen están basadas en una aceptación condicional: los niños deben suprimir importantes aspectos de sí mismos en orden de ganar el amor, atención y aprobación. En muchas de estas familias las necesidades y deseos de los padres o su aceptación social y status son más importantes que las necesidades y sentimientos de los niños.

12 – Subyugación – Se refiere a la excesiva subordinación a los otros; ya sea porque se sienten controlados o para evitar el enojo, abandono o represalias. Las dos formas son:

  1. a) Subyugación de las necesidades: supresión de las preferencias, decisiones y deseos personales.
  2. b) Subyugación de las emociones: supresión de la expresión emocional, especialmente enojo.

Usualmente incluye la percepción de que los propios deseos, opiniones y sentimientos no son válidos o importantes para los otros. Frecuentemente presentan una excesiva sumisión, combinada con hipersensibilidad a sentirse emocionalmente engañados. Generalmente conduce a una acumulación de ira, manifestado a través de sentimientos desadaptativos (conducta pasiva – agresiva, explosiones incontrolables de enojo, síntomas psicosomáticos, acting out, abuso de sustancias).

13 – Autosacrificio – Se refiere a la excesiva focalización en buscar satisfacer voluntariamente las necesidades de los otros en las situaciones diarias, a expensas de las propias. La razón más común es prevenir causar dolor a otros, evitar la culpa de sentirse egoísta, o para mantener la relación con las personas percibidas como importantes. Frecuentemente resulta de una excesiva sensibilidad al dolor de los otros. A veces conduce a un sentimiento de que las propias necesidades no son satisfechas y al resentimiento hacia aquellos a quienes se cuida (se superpone con el concepto de codependencia).

14 – Búsqueda de aceptación y reconocimiento – Se refiere al énfasis excesivo en buscar ganar la aprobación, reconocimiento o atención de otras personas, a expensas del desarrollo de un sentimiento seguro y verdadero de sí mismo. La persona depende más de la reacción de los otros que de sus propias inclinaciones naturales: A veces incluye un énfasis excesivo en el status, apariencia, aceptación social, dinero o éxito como una forma de ganar aprobación, admiración o atención (no primariamente poder y control). Frecuentemente conduce a que la toma de decisiones importantes sea poco autentica o poco satisfactoria o a una hipersensibilidad al rechazo.

Hipervigilancia e inhibición

Se refiere a un excesivo énfasis en la supresión de los propios sentimientos espontáneos, impulsos o elecciones o en una rigidez excesiva, Internalización de reglas y expectativas acerca de la conducta ética y la performance, frecuentemente a expensas de la felicidad, la autoexpresión, la tranquilidad, las relaciones íntimas o la propia salud. Típicamente las familias de origen son sobrias, demandantes, y a veces castigadoras: el performance, el deber, perfeccionismo, ciertas reglas y la evitación de errores predominan sobre el placer, juego y el relax. Usualmente son pesimistas, y se preocupan en exceso, cosas estas que llevan a que tengan una conducta vigilante y cuidadosa todo el tiempo.

15 – Negativismo / Pesimismo – Se refiere a la focalización persistente en los aspectos negativos de la vida (dolor, muerte, pérdidas, desilusiones, conflictos, culpa, resentimiento, problemas sin resolver, errores potenciales, etc.), mientras se minimizan o niegan los aspectos positivos u optimistas. Usualmente envuelve un miedo a cometer errores que pueden terminar en un colapso financiero, en perdidas, humillaciones e en verse atrapado en situaciones negativas. Debido a que el potencial negativo de las cosas es exagerado, estos pacientes frecuentemente se caracterizan por tener una preocupación, vigilancia, queja o indecisión crónica.

16 – Inhibición emocional – Se refiere a la excesiva inhibición de acciones, sentimientos o de la comunicación espontánea, usualmente para evitar la desaprobación de otros, para evitar sentir vergüenza o perder el control sobre sus impulsos. Las áreas más comúnmente inhibidas son: la ira, impulsos positivos, expresión de debilidades, comunicación de sentimientos y necesidades. Hay un excesivo énfasis en la racionalidad.

17 – Estándares inexorables / Hipercriticismo – Se refiere a la creencia subyacente de que se debe luchar por alcanzar estándares internos muy altos de conductas y performance, usualmente para evitar la crítica. Típicamente esto desemboca en sentimientos de presión, y una hipercrítica hacia sí mismo y los demás. Debe incluir perjuicios para el placer, relax, salud, autoestima, autorrealización o satisfacción de las relaciones interpersonales. Estos estándares típicamente se presentan como perfeccionismo, excesiva atención a los detalles, reglas rígidas y muchos “debería”, moral rígida, ética poco realista, religiosidad importante o preocupación por el tiempo y la eficacia.

18 – Castigo – Se refiere a la creencia de que la gente debe ser fuertemente castigada por sus errores. Envuelve la tendencia a ser hostil, intolerante y castigador, así como impaciente con otras personas (incluido consigo mismo) que no cumplen con sus expectativas. Usualmente incluye la dificultad para perdonar los propios errores o de los demás, la dificultad para aceptar las debilidades e imperfecciones humanas así como la dificultad para empatizar con los sentimientos.

Formas maladaptativas de enfrentarse a los esquemas

Para adaptarse a los ETDS y no sufrir de desbordes emocionales, los pacientes desarrollan tempranamente estilos de afrontamiento desadaptativos. Es importante recordar, que si bien esta forma de enfrentar el esquema a veces ayuda a evitarlo y alivia el sufrimiento, no lo cura sino que ayuda en su perpetuación.

El comportamiento, la forma en que la persona actúa, no forma parte del esquema sino que se debe al esquema, es la forma de enfrentarse a él.

La razón por la cual debemos diferenciar el esquema del estilo de afrontamiento, es porque cada paciente utiliza diferentes estilos de afrontamiento en las diferentes situaciones y momentos de la vida. Mientras que los esquemas se mantienen, la forma de enfrentarse a él no tiene porqué permanecer estable durante toda la vida.

Los tres estilos de afrontamiento corresponden a las tres formas de enfrentar el peligro: Compensación, Evitación y Rendición. En la niñez, la presencia de un ETD corresponde a la presencia de un peligro para la integridad de ese niño. Ese peligro es la no satisfacción de alguna necesidad emocional básica.

La manera de enfrentar al esquema, usualmente es adaptativa en la niñez e incluso es un mecanismo sano de “supervivencia”. Se vuelven desadaptativos, cuando en el desarrollo y crecimiento del niño hacen que los ETDS se perpetúen, incluso cuando las condiciones de vida cambian y estos esquemas ya no tienen su razón de ser.

1- Rendirse frente al esquema: Cuando un paciente se rinde frente al esquema, éste ya no trata de evitarlo o pelear contra él. Sienten directamente el sufrimiento emocional causado por el esquema. Actúan haciendo cosas que confirmen continuamente sus esquemas. Generalmente se rodean de adultos, de personas que confirmen sus esquemas comportándose con ellos como lo hacía su entorno en la infancia.

2- Evitar el esquema: Cuando los pacientes utilizan la evitación, tratan de organizar sus vidas para que los esquemas no se activen nunca. Evitan pensar en sus esquemas, sentir de acuerdo a ellos y “sacan” de su cabeza cualquier cosa que les haga recordar el esquema. Quizás toman alcohol excesivamente,

sustancias, son promiscuos sexualmente, tienen dificultades de alimentación, limpian compulsivamente o trabajan en exceso. Cuando interactúan con los demás parecen perfectamente normales, pero en la mayoría de los casos fracasan en el establecimiento de relaciones íntimas.

3- Sobrecompensar el esquema: Cuando una persona sobrecompensa sus esquemas, entonces pelea contra él pensando, sintiendo, actuando y relacionándose con los demás de forma opuesta a sus esquemas. Tratan de ser lo más diferentes posibles a lo que fueron cuando los esquemas se establecieron. En realidad es sano luchar contra los esquemas, sin embargo, la forma de comportarse debe ser proporcionada con la situación, tomando en cuenta los sentimientos del otro y llevando a los resultados deseables. Esto es muchas veces lo que no ocurre, y el paciente se vuelve demasiado controlador, agresivo o exigente.

“Modos” de los esquemas:

Los “modos” son el estado emocional y la manera de afrontar el esquema momento a momento. Estos modos son activados continuamente por diferentes situaciones de la vida a los que somos más sensibles. A veces hay maneras de afrontar el esquema que pueden estar inactivados en determinados momentos. El estado predominante en que nos encontramos se llama Modo. Estos modos se van cambiando unos por otros según el momento en que nos encontramos y pueden ser adaptativos o desadaptativos. La definición de modo es: aquellas operaciones de esquema que se encuentran activados en un determinado momento.

Se han identificado 10 Modos, que se categorizan en cuatro grupos diferentes:

A) Los modos infantiles.

Se han identificado cuatro: el niño vulnerable, el niño enojado, el niño impulsivo e indisciplinado y el niño feliz.

  1. El niño vulnerable es el modo de funcionar de los esquemas más básicos: es el niño abandonado, rechazado, abusado o criticado. Se experimenta disforia, ansiedad, miedo, tristeza y desolación cuando se activan los esquemas.

Los esquemas asociados más comúnmente son: Abandono, rechazo, Deprivación emocional, Defectuosidad, Exclusión social, Dependencia /Incompetencia, Vulnerabilidad al daño o enfermedad, Negativismo/ Pesimismo y Falta de desarrollo individual.

Este modo es como un niño pequeño que necesita el cuidado de un adulto para sobrevivir y no lo obtiene. La naturaleza de la vulnerabilidad depende del esquema: los padres dejan al niño solo por períodos largos de tiempo (Niño abandonado), los padres le pegan continuamente al niño (Niño abusado), los padres no le dan amor al niño (Niño privado), los padres critican constantemente (Niño rechazado).

  1. El niño enojado es aquel que actúa en reclamo a sus necesidades no satisfechas, sin importar las consecuencias. Se enoja en reclamo a sus necesidades básicas no satisfechas o al trato injusto relacionado a los esquemas más básicos.

Los esquemas asociados más comúnmente son: Abandono, Rechazo, Deprivación emocional y Subyugación. Cuando la persona se enfrenta a un ETD y se siente abandonada, abusada o subyugada, entonces se enoja, grita o tiene fantasías o impulsos muy violentos.

  1. El niño impulsivo e indisciplinado expresa emociones, deseos y necesidades siguiendo sus inclinaciones naturales en todo momento y sin importar las consecuencias ni las necesidades o sentimientos de los demás.

Se asocia a los esquemas de Grandiosidad y Falta de control y disciplina.

Este modo es el niño tal cual es, sin inhibiciones, irresponsable y libre. Este modo tiene muy poca tolerancia a la frustración y no pueden renunciar a logros a corto plazo por otros a largo plazo. Quien funciona de este modo puede parecer muy malcriada, enojada, vaga, impaciente y fuera de control.

  1. El niño feliz es el que satisface las necesidades emocionales. No se asocia a ningún ETD ya que sus necesidades están adecuadamente satisfechas.

B) Los modos disfuncionales de afrontamiento (5, 6 y 7)

Existen tres: aquel que se rinde (aparece como muy pasivo y dependiente), el que protege (evita situaciones que le provoquen sufrimiento) y el que sobrecompensa (actúa exactamente como lo contrario de su esquema).

Estos modos corresponden a los tres estilos de afrontamiento desadaptativos: rendirse, evitar, sobrecompensar.

C) Los modos parentales disfuncionales. (8 y 9)

El padre Punitivo y el padre Demandante. En estos modos el paciente se vuelve como aquel padre al que han internalizado. El padre punitivo continuamente castiga y critica a los modos infantiles por ser “malos” (Se asocian los esquemas de Castigo y Defectuosidad), mientras que el Demandante presiona y exige para llegar a metas inalcanzables (los esquemas que se asocian son estándares inalcanzables y Auto sacrificio).

D) El modo del adulto sano. (10)

Este es el modo que se intenta reforzar en la terapia, enseñando a moderar o curar otros modos.

Como un buen padre, el adulto sano protege al niño vulnerable, pone límites al niño enojado e impulsivo de acuerdo a los principios de reciprocidad y disciplina y modera los modos de enfrentamiento y los modos parentales disfuncionales.